domingo, 20 de noviembre de 2011

José María Ruíz Ruíz. "Efímero"

“Efímero” ¿Puede ser el dinero arte?




Este es el planteamiento que nos hace José María Ruíz Ruíz y que se expone en el Pub Alambique de la calle Primero de Mayo durante el mes de abril, del que adjuntamos el pdf del catálogo y el texto para el mismo de Celestino Celso Hernández, “Produccion de Ruiz Ruiz para tiempos de crisis

Apostar por valores seguros. Esa es la consigna que nos suelen transmitir los economistas, cuando los tiempos se ponen difíciles en lo económico y consiguientemente en lo social.
Adaptarse a cada momento. Esa también puede ser una consigna a seguir por los creadores, que desean hacerse eco de lo que sucede en su entorno, en el momento preciso que les ha tocado vivir.
Adaptarse a cada momento. Esa también puede ser una consigna a seguir por los creadores, que desean hacerse eco de lo que sucede en su entorno, en el momento preciso que les ha tocado vivir.
En la fecha presente la situación no se dibuja precisamente favorable, metidos como estamos desde hace cierto tiempo en una profunda crisis financiera, con visos de mantenerse aún entorpeciendo nuestra “normal” sociedad de consumo. Situaciones similares se han dado con anterioridad, desde luego, y respuestas creativas a la misma por parte de los artistas también.
Arte efímero en tiempos de crisis es lo que nos presenta ahora Ruiz Ruiz. Y no tan efímero diríamos de entrada, porque al menos el soporte sobre el que Ruiz realiza su pintura no es precisamente efímero. Al contrario, es un valor seguro en sí mismo. Es decir, seguimos el mandato más repetido de los economistas, el de apostar por valores seguros. En este caso, los clientes no van a tener esa duda, además de poderse beneficiar del aporte sin duda creativo de Ruiz Ruiz. Aclaremos que este artista nos presenta una serie de obras, en las que utiliza como soporte billetes de cinco a quinientos euros.
Esta singular propuesta la estructura Ruiz Ruiz en distintos departamentos o apartados. Así tenemos un grupo de billetes pintados en los que las Fachadas son las protagonistas, fachadas a propósito de centros de arte, y además cercanos al artista y a nosotros, como el TEA y el CAAM, junto con el IVAM, el MUSAC y el Guggenheim. Ruiz Ruiz actúa sobre los soportes-billetes añadiendo y reinventando donde le parece preciso. Otro grupo de obras tiene como protagonismo el de Salvar a los Animales en situación de riesgo, como el gorila, o el oso. Y aquí surge de nuevo la sorpresa, Ruiz incluye al artista como una de las especies en peligro de extinción. Y a fe que no le falta buena parte de razón.
A las series de obras ya citadas, Ruiz Ruiz une otras cuyos títulos son piggy-bank y el dinero el único dios verdadero, que nos muestra nos muestran al famoso cerdito o hucha, convertido en una obra de arte en donde puedes apreciar el ahorro, y un Cristo entre románico e impresionista, el cual parece ser, irónicamente, el verdadero motor de este mundo.
Otra sorpresa más de Ruiz Ruiz son unas instalaciones apropiadas al caso de los tiempos de crisis: un pozo de los deseos, a cambio de las monedas que depositemos en él, y una jaula de garantía, para retener a bin laden, el “billete” más buscado.
La ironía no debe faltar en los momentos más duros. Dedicación también a unos posibles invasores, personalizados en las diminutas figuras que desgraciadamente no-invaden, así como el reciclaje llevado a las composiciones artísticas, con el ejemplo preclaro del urinario de Marcel Duchamp.
Ahí precisamente comenzó ese modo de encarar nuevas formas de expresión artística, en los ready-made de Duchamp.
Renovadora herencia creativa que recuperaron posteriormente artistas como Andy Warhol, apropiándose de imágenes estereotipadas de la sociedad de su época, y que eran materia preferente de la publicidad, como las botellas de coca-cola, o las latas de sopa Campbell. Warhol prestó además su atención al papel moneda, para convertirlo en uno más de sus iconos, como hizo en una serigrafía sobre lienzo del año 1962, “80 billetes de dos dólares”. Jeff Koons seguiría en una senda similar, como adalid del neo-pop, convirtiendo en materiales esculturales a objetos domésticos, como la aspiradora, con la que inicia una serie a partir del año 1979. En la apuesta segura en tiempos de crisis quizás debió pensar también Damien Hirst, a la hora de componer su polémico The Golden Calf, un toro conservado en formol desleído, cuya cabeza está coronada por un disco de oro macizo, con las pezuñas y los cuernos bañados en oro de 18 kilates. Como seguro adicional, la caja de cristal y acero, que alberga a este becerro de oro, está igualmente bañada en oro, representando todo ello un valor de diez a quince millones de euros. Sin duda alguna, toda una garantía para los clientes, al menos en el soporte y los materiales que componen esta obra.
Una respuesta para cada momento, adaptarse a los tiempos, valores fuera de riesgo y una herencia siempre presente de la que nutrirse. Ruiz Ruiz no ha querido faltar a la cita.

La Bohemia. Guía de Ocio y Cultura de Gran Canaria
Abr 8, 2011

http://labohemia.es/destacados/efimero-%C2%BFpuede-ser-el-dinero-arte/

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