domingo, 20 de noviembre de 2011

Once Escultores en la Vinal II


‘La Vinal’


Once escultores exhiben sus creaciones en la segunda edición de ‘La Vinal’
La muestra se inaugura a las 20:30 horas de este viernes en la Sala de Arte de CajaCanarias ‘Juan Cas’, en La Laguna, donde permanecerá hasta el 27 de diciembre

La Sala de Arte de CajaCanarias ‘Juan Cas’, en La Laguna, acogerá a partir de este viernes, 14 de noviembre, la segunda edición de ‘La Vinal’, bienal de arte y vino Tacoronte-Acentejo, que mostrará las creaciones de once reconocidos artistas, comisariados por Carlos E. Pinto y Celestino Celso Hernández, bajo la dirección del Estudio Artizar.
Esta colectiva cuenta con el apoyo de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, CajaCanarias y los ayuntamientos de San Cristóbal de La Laguna, Tegueste, El Rosario, Tacoronte, El Sauzal y La Matanza de Acentejo, y podrá visitarse hasta el próximo 27 de diciembre, en horario de lunes a viernes, y sábados.
Lo más singular de esta propuesta es que los trabajos que se exponen están realizados a partir de una barrica de roble que la organización entregó a los participantes como materia prima. Así, Juan Carlos Batista, Juan López Salvador, Tahíche Díaz, Cristina Temes, José Luis Santos, Roberto Martinón, Francis Viña, Medín Martín, Carlos Nicanor, Dácil Travieso y Santiago González, han elaborado diferentes propuestas escultóricas, sumamente ingeniosas y divertidas, que abordan el respeto y la consolidación de la vid y el vino en Tacoronte-Acentejo.
Para tomar parte de ‘La Vinal’, los escultores invitados a participar en esta iniciativa conocieron, con antelación, las características del sistema vitivinícola, a través de una intensa jornada de trabajo que los llevó a visitar diferentes viñedos y bodegas de la comarca Tacoronte-Acentejo.
De este modo, los artistas pudieron intercambiar impresiones con los verdaderos protagonistas del sector, los viticultores y bodegueros, y conocer los diferentes sistemas de cultivo de la vid, así como catar las elaboraciones vínicas que ofrece Tacoronte-Acentejo. En este sentido, el grupo pasó por la bodega El Moral, en la calle Real Orotava; por la bodega Domínguez Cuarta Generación, en Tacoronte, y por Bodegas Monje, en El Sauzal.
Tras realizar estas visitas, los escultores se pusieron a trabajar y los resultados obtenidos han sido bien diferentes. Así, hay quien ha levantado un nuevo altar a Baco, u otro que ha querido recordarnos, en la propia madera, el origen del vino y sus connotaciones.
También se podrá apreciar en esta instalación al artista que ha preferido ofrecer una imagen tradicional de las bodegas en las que, junto al vino, no puede faltar algo para picar, y hay quien ha preferido sacar a relucir el aspecto lúdico a la hora de enfrentarse a esta propuesta creativa, aprovechando un componente básico en el cuidado de la viña, el azufre, que alberga, al mismo tiempo, un significado luciferino.
Entre las obras que se exponen en esta bienal también se podrá encontrar una cartografía de la depredación del territorio insular de modo que, desde una vista aérea, parece un queso gruyere. Además, un paisaje reproduce un campo de viñas en época de poda, en el que destacan sarmientos horizontales y horquetas verticales.
En cualquier caso, los amantes del arte podrán encontrar en esta muestra colectiva un magnífico catálogo de interpretaciones sobre el mundo vitivinícola de Tacoronte-Acentejo.

14 de noviembre de 2008






La Vinal - 2ª Bienal de Arte y Vino


Once escultores convocados a la mesa de Baco


Celestino Celso Hernández


Admirada es la transformación que tiene lugar cada año, desde los tiempos más remotos, por la que una sencilla planta, que ha pervivido al transcurrir de los siglos, nos ofrece uno de los manjares más apetecidos que existen. Bebida de los dioses en las épocas de Grecia y Roma clásicas, le fue incluso erigido en el Olimpo un dios en su nombre: Dioniso, entre los griegos, hijo de Zeus y Sémele, hija de un rey de Tebas, personificado como dios tracio del vino, Baco para los romanos. Con la llegada de la cultura cristiana al mundo occidental, entre los muchos elementos que pasaron del imperio romano a la iglesia cristiana, este líquido también sobrevivió para ocupar un lugar muy destacado en el nuevo culto. En memoria de la sangre derramada por el Salvador, para redimir a los creyentes de sus pecados, el vino pasó a ser objeto de consagración en cada una de las miles de iglesias repartidas por todo el mundo. Difícil pues resulta para multitudes, por un motivo u otro, vivir sin la presencia del vino.
                A Dioniso lo podemos contemplar desde el siglo V a.C., pintado en un vaso ático del estilo de las figuras rojas, y también se ocupó de él Praxíteles, que realizó una escultura en mármol de algo más de dos metros con el tema de Hermes con Dioniso niño, encontrada en Olimpia donde sigue conservada en su Museo Arqueológico, como una de las más esbeltas obras de la segunda etapa clásica del arte griego -siglo IV a.C.-, en la que este artista desarrolló su famosa curva praxiteliana, dándole una gran elegancia a la escultura. Entre los romanos, podemos encontrar representaciones de Baco en la Villa dei Misteri de Pompeya, del año 70 de nuestra era actual, como dios joven con una pantera y la copa o jarro, en alusión al vino. Hacia la mitad y final del imperio romano es un dios joven o niño, entre fieras y un séquito de aulistas y danzantes, para convertirse en divinidad oficial y urbana, con otra versión rural como Liber Pater, como dios de la fecundidad de la tierra.
                Para nosotros, gentes de islas atlánticas, el vino, amén de ser el manjar que alegra nuestras vidas, ha sido la vida para muchas de nuestras familias, en los momentos en los que Canarias dependió del monocultivo de la viña. Por conocidos y tantas veces citados no reiteramos la fama que nuestro preciado líquido alcanzó en las cortes europeas, ganándose el honor de quedar su nombre sellado por grandes escritores en algunas de sus famosas obras. La exportación del vino canario representó para las islas la mayor fuente de ingresos, sobre todo entre 1520 y 1640, año éste de la independencia de Portugal del Reino de España, y con ella al mismo tiempo la pérdida del mercado de las colonias portuguesas, seguido de las colonias inglesas del Caribe y América del Norte, y 1714, año que pone fin a la guerra de sucesión a la Corona española, que supuso además para nosotros la pérdida de la demanda del malvasía canario por los consumidores ingleses -'El viñedo era en aquel entonces la columna vertebral de toda la economía, al marcar el ritmo y la dirección de los flujos del comercio interior y de la renta regional'-. (1) Se llega incluso a cuantificar la producción de vinos que alcanzó Canarias, que para la segunda mitad del siglo XVII se cifra en unas treinta mil pipas, veinte mil de ellas producidas sólo en Tenerife, y la mitad de vino malvasía, lo que supone más de cuatro millones y medio de litros al año. (2)
A los canarios nos iba la vida en estos trajines, hasta tal punto que los cosecheros, y vecindario en general, tuvieron arrestos para alzarse cuando vieron peligrar sus intereses, como sucedió en la noche del 2 al 3 de julio en la villa y puerto de Garachico -'El famoso derrame del vino en Garachico el año de 1666, en protesta ante el intento de la Compañía Inglesa de Canarias por monopolizar el comercio de los vinos isleños'-. (3) A modo de memoria de aquellos hechos, y homenaje a lo que el vino representó, se ha erigido un monumento en el paseo marítimo de Garachico, frente al Roque que preside su entrada. Este conjunto escultórico de siete metros de altura fue realizado el año 1996, en mármol de Carrara, por el escultor de Gran Canaria Luis Alemán Montull, que le dio por título El motín del vino.
                Como cantan los poetas de nuestras islas, Dulce esencia es el vino,/creador de los mundos/imaginarios, sueños que acaban a tristeza 'Carlos Pinto Grote, 2006-. Bendita esencia líquida, que nos permite incluso resurgir, hasta resucitar, de nuestros estados más ensimismados y profundos, de nuestros momentos más aciagos, para alegrarnos un poco la vida, aunque sea por unos momentos: ?mientras vivimos apurando/la hiel de nuestros días, este vino/que durmió en los toneles,/vence a la sombra y se hace claro un día,/como dándonos unas/señales de esperanza... -Arturo Maccanti, De 'Cantar en el ansia', 1982- (4).
                El vino ha seguido siendo objeto de atención en este archipiélago, a pesar de haber atravesado hasta fechas recientes una etapa en la que ha primado el consumo local, no siempre asociado a la calidad de los caldos, como en estos momentos se prioriza en Canarias. Poetas y músicos se han seguido haciendo eco de las excelencias de nuestros caldos. Ya Carlos E. Pinto, en el Catálogo de la I Bienal de arte y vino Tacoronte-Acentejo -La Vinal-, citaba algunos elogios al vino, realizados por Juan Manuel Trujillo, en 1928, y por Andrés de Lorenzo Cáceres. Los mejores cantores de parrandas de nuestro folklore no han dejado de entonar cálidos cantos en su honor. También los artistas han sido requeridos para dejar huella de lo mucho que el vino ha vuelto a representar para los canarios. Valga como muestra la obra del escultor lanzaroteño Paco Curbelo, titulada Homenaje al viticultor, localizada en La Geria, y realizada en mármol de Carrara, madera y resina, el presente año 2008.
                Con este propósito de dar continuidad a una labor realizada en los últimos veinte años, que ha supuesto el despegue y auge del sector vitivinícola, en concreto en la comarca Tacoronte-Acentejo, (5) esta Denominación de Origen invitó a once artistas escultores a participar en una muestra colectiva con el tema del vino y el viñedo como protagonistas. Previamente les invitó a conocer algunas bodegas, con el fin de familiarizarse con el cultivo de la viña y la elaboración del vino. En la mañana del sábado siete de junio el grupo se acercó a la bodega El Moral, en la calle Real Orotava, zona alta de El Sauzal, atendida por Ricardo Hernández, quien explica la historia de la bodega familiar, acompañado de sus padres, y nos asegura que la suya es una apuesta por el cultivo tradicional sobre horquetas, ahora continuado con un sistema de parral bajo con varillas de metal y liñas a modo de tendedera, y que fue su bisabuelo quien instaló la viga de castaño y el tornillo de tea que aún se conservan como útiles en el lagar. Se pudo conocer también la bodega de Domínguez Cuarta Generación, en la calle Calvario, de Tacoronte, en donde Carlos G. González ofrece un buen símil para lo que va de la parra al vino, comparándolo con un embarazo, en el que después de nueve meses surge el fruto. Esta bodega ha sido protagonista, este mismo año, de una muestra de fotografías, obra del fotógrafo alemán Uwe Jürgens, presentada en la Casa del Vino La Baranda, en El Sauzal, con el título de  Viñagrafía. La familia Domínguez y el vino, en la que se mostraban detalles de todas las labores que tienen lugar en una campaña vitivinícola, 'desde la cepa hasta la botella'. Y así mismo, se visitó Bodegas Monje, en el camino Cruz Leandro, La Hollera, en las medianías de El Sauzal, que además de aportar la sabia de cinco generaciones ya volcadas en la elaboración de vinos y vinagres, destaca por su oferta de actos culturales, y en particular una iniciativa relacionada con el arte, la oferta de una selección de sus mejores vinos bajo la denominación de Monje de Autor. Felipe Monje ha venido invitando a los más destacados artistas de Canarias, a que dejen el sello de una de sus obras como etiqueta de sucesivas ediciones de Monje Autor, y de ese modo ha sido reproducida una obra de Martín Chirino en el año 1993, y sucesivamente ha ido ocurriendo lo mismo con los artistas Pedro González, César Manrique y Óscar Domínguez.
                Ahora, en este mes del vino por excelencia, estos once escultores canarios han sido convocados, cuál apóstoles del arte, a una santa cena de esculturas y vino, bajo la presidencia de Baco-Dionisos. A cada uno se les entregó en su momento los mismos ingredientes, un tonel de madera, listo para almacenar una buena cantidad de vino, dejado en manos de los artistas para que con él, o con el conjunto de piezas de madera y arandelas de metal, que lo componen, ofrezcan su particular interpretación del amplio mundo del vino. Desde el Estudio Artizar, en La Laguna, los toneles fueron rodando calle San Agustín arriba, camino de cada uno de los talleres de los escultores.
Y una vez tratados en los respectivos laboratorios de arte, un escultor nos devuelve una cartografía de la depredación del territorio insular, de modo que desde una vista aérea parece un queso gruyere -Bodegas Isla Gruyère S.L.-, mientras que otro escultor ha despiezado las duelas, para componer un nuevo paisaje, cuál campo de viñas en época de poda, en que destacan sarmientos horizontales y horquetas verticales -Arco iris de medianías-. Hay quien ha levantado un nuevo altar a Baco, erigiendo su figura sobre las propias duelas, y hay quien ha erigido otra especie de altar, pero volviendo del revés la mitología, quizás desmitificándola, y acogiéndose al amparo de referencias de artistas mujeres más cercanas ?Homenaje a Amy Eva y Rebecca-, ¡otra mitificación al fin y al cabo! También encontramos al escultor que ha querido recordarnos, en la propia madera, el origen de todo este mundo del vino, la planta, la parra, labrando sus hojas entre las propias duelas de la barrica -Vidarrica-, y de otra parte el escultor que se ha decantado por una imagen digamos que tradicional de las bodegas, en las que junto al vino no puede faltar algo para 'picar' -Bodegón-. Y hay, en fin, quien ha preferido sacar a relucir el aspecto lúdico a la hora de enfrentarse a una propuesta creativa, aprovechando un componente básico en el cuidado de la viña, que alberga al mismo tiempo un significado luciferino 'En mi vida pasada flirteaba con el azufre'-.
                Así pues, la mesa está servida, y Baco preside la cena. Los amantes del arte, que deseen acercarse hasta la sala de arte CajaCanarias Juan Cas, están invitados. ¡Que el menú de esculturas sea del agrado de todos, y que disfruten igualmente de los caldos que le acompañan, de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo. ¡Feliz cena!

(1)       Antonio M. Macías Hernández: El vino en la historia insular, Vinaletras, Cuaderno bianual de cultura y vino Tacoronte-Acentejo, D. O. Tacoronte-Acentejo 2007.
(2)       Antonio Bethencourt Massieu: Canarias e Inglaterra: el comercio de vinos (1650-1800). Ediciones Idea, 2003.
(3)       Agustín Guimerá Ravina: Los puertos del vino, Vinaletras, Cuaderno bianual de cultura y vino Tacoronte-Acentejo, D. O. Tacoronte-Acentejo 2007.
(4)       La vinal, bienal de arte y vino tacoronte-acentejo, Estudio Artizar y D. O. Tacoronte-Acentejo, noviembre de 2006. (Catálogo).
(5)       Santiago J. Suárez Sosa y Mª Paz Gil Díaz: Los últimos 20 años vitivinícolas en la comarca Tacoronte-Acentejo, Vinaletras, Cuaderno bianual de cultura y vino Tacoronte-Acentejo, D. O. Tacoronte-Acentejo 2007.
Texto facilitado por la Galería y/o Sala de Exposiciones




Por/Carlos E. Pinto
Tahiche Díaz
Image 


Del 14 de Noviembre al 27 de Diciembre
En la sala de arte Juan Cas de CajaCanarias

La exaltación y extensión de la cultura vitivinícola en nuestras islas ha sido uno de los más nobles empeños que la sociedad canaria ha acometido en las últimas décadas, pues atañe dicha cultura a una forma de ser y de sentir que parecía perdida. Y es que, en el pasado, ya habían sido las islas mimados manantiales de vino, de un néctar tan delicioso y deseado que no resultaba raro que se pagara con arte, como hicieron los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII, o por ser el nutriente predilecto de algunos de los más famosos personajes de la literatura universal, que fueron sus más convencidos publicistas. Por ejemplo, ¿no habría de merecer el entrañable y disoluto Falstaff nuestra veneración y nuestro homenaje más sentido?
Los ritos y celebraciones que acompañan a la alegría del final del reposo, tras un largo y laborioso ciclo agrícola, son muestras ancestrales de fraternidad, pues el vino, y en este caso el nuestro, “la sangre de Canarias”, es la sustancia hermanadora por excelencia de las culturas occidentales. Quizá por eso, por sentirse cada vez más segura de formar parte de una euforia compartida, la Vinal vuelve a ser ese encuentro con el mundo del arte inspirado en el mundo del vino que nos recuerda y celebra su sempiterna hermandad. 
Han pasado dos años de la primera, tímida pero entusiasta convocatoria de la Bienal de Arte y Vino. Ahora, al presentar la segunda, la iniciativa de la D.O. Tacoronte-Acentejo apunta a una espléndida maduración y a que puede aspirar a convertirse en un encuentro emocional y artístico de notable relevancia en el panorama expositivo de estas islas.
A diferencia de la primera Vinal, en la que los artistas invitados, pintores en su mayoría, se aproximaron en sus obras a cualquier aspecto directa o indirectamente relacionado con la cultura vitivinícola, esta nueva convocatoria parte de algunos elementos determinantes: en primer lugar por tener los participantes el denominador común de ser escultores, o de ser la escultura su más habitual modo de expresión; y en segundo, por tener que vérselas con un objeto preestablecido, un objeto funcional y simbólicamente relacionado con dicha cultura, sobre el que han actuado con plena libertad. Es lógico, pues, que la identidad de esta segunda Vinal la haya acabado dando el objeto en sí, la barrica de roble que la D.O. Tacoronte-Acentejo ha entregado a cada artista para la realización de su obra.
La inusual experiencia de Barricas ha propiciado también la participación en esta Vinal de un notable colaborador, el crítico e historiador de arte Celestino Celso Hernández, con amplia experiencia en la escultura canaria contemporánea, quien aceptó con el mayor entusiasmo compartir el comisariado y presentar esta segunda convocatoria. Así se abren nuevas expectativas al futuro desarrollo de la Vinal, concebida como un proyecto participativo y renovador, un proyecto donde el vino y el arte celebren, cada dos años, su fundamento humano y el espíritu común que los anima desde su mismo origen.
A los artistas, al crítico, a cuantaspersonas de la D.O. Tacoronte-Acentejo, de la galería de arte Estudio Artizar y de CajaCanarias, que han colaborado en la realización de esta segunda Bienal de Arte y Vino, así como a cuantas instituciones y entidades la han hecho posible, nuestro sincero agradecimiento.

La Laguna Ahora. El periódico digital de La Laguna
martes, 18 de noviembre de 2008





       ‘La Vinal’, arte y vino en Tacoronte-Acentejo

Juan Carlos Batista
El binomio arte y vino tiene una nueva representación. La sala Juan Cas, en La Laguna (Tenerife), acogerá hasta el próximo 27 de Diciembre la segunda edición de ‘La Vinal’. Se trata de una exposición protagonizada por barricas de roble y llevada a cabo por once artistas comisariados por Carlos E. Pinto y Celestino Celso Hernández.
Juan Carlos Batista, Juan López Salvador, Tahíche Díaz, Cristina Temes, José Luis Santos, Roberto Martinón, Francis Viña, Medín Martín, Carlos Nicanor, Dácil Travieso y Santiago González han elaborado a partir de cubas diferentes propuestas escultóricas, sumamente ingeniosas y divertidas, que abordan el respeto y la consolidación de la vid y el vino en la comarca tinerfeña de Tacoronte-Acentejo.
Los visitantes de esta exposición podrán contemplar un nuevo altar a Baco, una imagen tradicional de las bodegas o una cartografía de la depredación del territorio insular, entre otras propuestas.
‘La Vinal’ se enmarca en el programa de actividades ‘Noviembre, mes del vino’, que se desarrolla estos días en La Laguna y que también ofrecerá degustaciones, catas, jornadas de puertas abiertas, relatos literarios, conciertos, etc.

17/11/2008



Roberto Martinón

La Vinal - 2ª Bienal de Arte y Vino

  • Tipo de evento: Exposiciones
  • Técnica: Escultura
  • Fecha de inauguración: 14 Noviembre de 2008
  • Hora de inauguración: 20:30
  • Fecha de finalización: 27 Diciembre de 2008
  • Crítica:
    Once escultores convocados a la mesa de Baco
  • Organiza y/o se celebra: Estudio Artizar

    • Artistas: Medin Martín, Carlos Nicanor, Francis Viña, José Luis Santos Guerrero, Juan Carlos Batista, Juan López Salvador, Roberto Martinón, Dácil Travieso, Santiago González, Tahiche Díaz y Cristina Temes.

    • Descripción una de las obras: Su obra Lágrimas, un título inspirado en la visita que artistas y organizadores giraron por las bodegas de la comarca Tacoronte-Acentejo en el encuentro preliminar de cada Vinal, es una intervención que aunque sigue las pautas de todo su trabajo, pues Martinón elabora sobre formas preestablecidas -las del material pétreo- formas evocativas, añade humor y sutiles ingredientes conceptuales a esta obra. Así, aunque la barrica no haya perdido su identidad, pues casi todos los datos que necesitamos para identificarla permanecen intactos, ya no es una barrica, es más bien un ser, una entidad maternal más viva que inerte.





Cristina Temes

Enólogos, artistas y viceversa

Once artistas, otras tantas barricas de madera vacías y total libertad para crear a partir de ellas. Con esta materia prima se construyó la segunda edición de la Bienal de Arte y Vino Tacoronte-Acentejo, La Vinal


Un buen día, once escultores afincados en Canarias recibieron un curioso encargo. Ladenominación de origen Tacoronte-Acentejo estaba preparando la celebración de la segunda Bienal de Arte y Vino, más conocida como La Vinal, un encuentro en el que artistas y enólogos se darían cita para fusionar, en una sala de exposiciones, ambas disciplinas. Después de una exhaustiva visita guiada por las bodegas comarcales, cada uno de los creadores recibió una barrica de madera, un artilugio que debían transformar a su antojo. "Cómo voy a destrozar esto, si es un objeto perfecto, una obra maestra de la técnica", pensó en ese momento uno de los participantes, Roberto Martinón.
El resultado de la experiencia es más que llamativo. Las once obras pueden contemplarse todavía,hasta el 27 de diciembre, en la Sala de Arte Juan Cas de La Laguna: un caballo (puede que de Troya) obra de Taíche Díaz; el torso cruzado por un medallón de lava de Santiago González; la metamorfosis en juguete ideada por Carlos Nicanor, titulada En mi vida pasada flirteaba con el azufre; y hasta un Baco rechoncho sentado en un altar, de Dácil Travieso. Once interpretaciones, cada cual más llamativa, del barril. "Es impresionante lo que puede hacer la mente humana. Miro a los lados y encuentro cosas totalmente diferentes, hechas a partir de un mismo objeto", dijo, sorprendida, una de las responsables de la bodega Buten-Cráter, Lourdes Pérez.
La enóloga participaba, junto a otros colegas y varios de los artistas, en el encuentro "Esculturas y vinos al desnudo", una reunión en la que aprovecharon para verse las caras y departir durante casi dos horas sobre el proceso de creación de las esculturas, la producción de vino en Tenerife y la relación entre ambas disciplinas. La conversación no tardó en derivar hacia este último extremo. Y sacaron varias conclusiones.
Enólogos y creadores destacaron la necesidad de guiar al espectador-consumidor en su acercamiento a la obra, etílica o artística. Otros defendieron incluso la necesidad de dejarle plena libertad a la hora de interpretar, algo que respaldó el director de las bodegas Domínguez, Carlos González: "En las catas, a veces no queremos dar detalles porque se condiciona al que degusta". Al final, aunque pudiera parecer imposible, se alcanzaron algunos puntos de encuentro. "En las dos, es el tiempo el que acaba juzgando", sentenció Martinón.
Quizá lo mejor de la reunión fue el intercambio de conocimientos que tuvo lugar. Los enólogos expusieron algunas facetas de su trabajo y desvelaron detalles sorprendentes del barril de madera, tan sencillo a simple vista como complejo por dentro, dotado de una forma que permite al vino circular por su interior de una manera para nada aleatoria, construido con unos materiales que permiten que sólo se cierre totalmente cuando está lleno de líquido.
Felipe Monje, de las bodegas que llevan su apellido, habló de su experiencia durante años de entrega a la producción de vino y reconoció (pese a que ya produzca unos caldos excelentes) que todavía queda mucho camino por recorrer para alcanzar la perfección. "El vino siempre cambia", aunque provenga de la misma cosecha, aclaró. Y es que, como apuntó otra de las enólogas de Cráter, Loles Pérez, esta bebida "está viva". "Al crear algo material, tú decides cuándo está terminado; en el caso del vino, él elige. Ambas son obras de arte, con esa diferencia".

  • Por C. Padilla
  •  
  • La Laguna, 12 Diciembre, 2008




Francis Viña
La Vinal. 2º Bienal de Arte y Vino. Tacoronte-Acentejo
La exposición se enmarca dentro de los actos de Noviembre, mes del vino Tacoronte-Acentejo en La Laguna

PRESENTADA LA VINAL, 2ª BIENAL DE ARTE Y VINO TACORONTE-ACENTEJO

Tacoronte-Acentejo nos convoca a partir de hoy a la segunda edición de LA VINAL, bienal de arte y vino Tacoronte-Acentejo que mostrará al público las esculturas que un concienciado grupo de artistas comisariados por Carlos E. Pinto y Celestino Celso Hernández bajo la batuta del Estudio ARTIZAR han creado para esta nueva convocatoria. La exposición ha contado con el apoyo de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, la entidad financiera Cajacanarias, y los Ayuntamientos de San Cristóbal de La Laguna, Tegueste, El Rosario, Tacoronte, El Sauzal y La Matanza de Acentejo. Esta segunda VINAL se inaugurará esta noche, viernes 14 de noviembre, a las 20h30, en la histórica Sala Cajacanarias de Arte Juan Cas, situada en la lagunera Plaza de La Concepción,14.
Para la creación de esta VINAL, los escultores invitados a participar, conocieron con antelación las características del sistema vitivinícola a través de una intensa jornada de trabajo que los llevó a visitar diferentes viñedos y bodegas de la comarca Tacoronte-Acentejo. De primera mano pudieron intercambiar impresiones con los verdaderos protagonistas del sector, esto es, los viticultores y bodegueros; y conocer los diferentes sistemas de cultivo de la vid, así como, catar las distintas elaboraciones vínicas que ofrece Tacoronte-Acentejo. Una vez reconocido el terreno sobre el que se iban a inspirar para la realización de su obra, cada escultor recibió de la D.O. Tacoronte-Acentejo una barrica de roble con la que elaborar su propuesta artística.
El trabajo realizado por el grupo de escultores en sus respectivos talleres, ha generado un magnífico catálogo de interpretaciones sobre el mundo vitivinícola de Tacoronte-Acentejo. Las trabajadas propuestas escultóricas que ahora el público puede disfrutar son variadas y sumamente ingeniosas y divertidas; las mismas, abordan el respeto y la consolidación de la vid y el vino en Tacoronte-Acentejo.
Los resultados obtenidos han sido bien diferentes. Así, hay quien ha levantado un nuevo altar a Baco, u otro que ha querido recordarnos, en la propia madera, el origen del vino y sus connotaciones. También se podrá apreciar en esta instalación al artista que ha preferido ofrecer una imagen tradicional de las bodegas en las que, junto al vino, no puede faltar algo para picar, y hay quien ha preferido sacar a relucir el aspecto lúdico a la hora de enfrentarse a esta propuesta creativa, aprovechando un componente básico en el cuidado de la viña, el azufre, que alberga, al mismo tiempo, un significado luciferino.

Entre las obras que se exponen en esta bienal también se podrá encontrar una cartografía de la depredación del territorio insular de modo que, desde una vista aérea, parece un queso gruyere. Además, un paisaje reproduce un campo de viñas en época de poda, en el que destacan sarmientos horizontales y horquetas verticales.
Estas propuestas artísticas de Juan Carlos Batista, Juan López Salvador, Tahíche Díaz, Cristina Temes, José Luis Santos, Roberto Martinón, Francis Viña, Medín Martín, Carlos Nicanor, Dácil Travieso y Santiago González, podrán ser visitadas hasta el 27 de diciembre de 2008 en el horario habitual de la sala, de lunes a viernes, de 11 a 13 y de 17 a 21 horas, y sábados de 11 a 14 y de 17 a 20 h

http://www.tacovin.com/dota/espanol/cyn2008.html#vinal2

No hay comentarios:

Publicar un comentario